Cuenta la leyenda, que previo al cruce de la Cordillera de los Andes, San Martín ordenó a un soldado que custodiaba el depósito de pólvora, que no permitiera pasar a ningún militar que usase espuelas
Porque al rozarse, éstas podrían encender una chispa y provocar una explosión ![]()
Al día siguiente, San Martín, que calzaba espuelas, quiso entrar al polvorín para inspeccionarlo
Pero encontró al mismo soldado, al que le había dado la orden de no permitir a nadie el acceso ![]()
– «No puede pasar con espuelas, mi general».
– «Tengo urgencia, soldado. Apártese, por favor».
– «Discúlpeme mi general, pero tengo una orden y la debo cumplir».
Dicen que San Martín se retiró simulando enojo. Pero horas después, mandó llamar al subordinado ![]()
– «Lo felicito, soldado. Por su sentido de la obediencia y por haberme dado una verdadera lección. Queda ascendido a cabo» ![]()
Esta anécdota es propia solamente de los grandes espíritus y nos recuerda el mensaje del padre de la patria: «Transar en un principio, es transar en todos los principios» ![]()
EN VICTORIA SUSCRIBIMOS A LA PALABRAS DEL GENERAL SAN MARTIN Y HOMENAJEAMOS SU PASO A LA INMORTALIDAD ![]()

